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Hoy vamos hacer un repaso de los balastros electrónico y la diferencia que existe con los electromagnéticos.

Hace ya un tiempo que son cada vez más los cultivadores que optan por utilizar en sus equipos de iluminación los balastros electrónicos digitales en vez de los electromagnéticos. Son muchas las ventajas que nos podemos encontrar al utilizar un balastro electrónico. El balastro electrónico esta basado en una tecnología enteramente diferente a la del balastro electromagnético. Enciende y regula las lámparas HPS y HM en altas frecuencias, generalmente mayores a 20KHz. usando componentes electrónicos en vez del tradicional transformador.

El cultivador puede encontrar actualmente en el mercado dos tipos de balastros que se basan en tecnologías distintas y que ofrecen diferentes posibilidades. Estos son los balastros electrónicos y los electromagnéticos, y es conveniente conocer sus características para saber cuál elegir.

En los balastros electromagnéticos el funcionamiento se basa en el campo magnético que se genera a través de una gran bobina de hilo conductor de cobre o aluminio arrollada sobre un núcleo formado por chapas metálicas en conjunción con un arrancador y un condensador. Estos elementos, que gracias a sus cualidades eléctricas hacen que el aparato realice su labor,  también tienen un efecto colateral, en muchos casos poco práctico. Esa bobina y ese núcleo son los 'culpables' de que el balastro, al funcionar, radie una gran cantidad de calor. En realidad ese calor son pérdidas naturales de energía que se producen en cualquier conjunto bobina-núcleo metálico en funcionamiento, lo que les resta eficiencia a nivel energético. Por ello, muchos modelos de balastro electromagnético cuentan con un sistema de protección contra el sobrecalentamiento que hace que la bombilla se apague automáticamente si la temperatura del aparato alcanza una máxima predefinida que pudiera dañar los materiales que lo componen. Además,  en el mejor de los casos, el peso del balastro va a estar por encima de los seis kilos para los modelos de 600 watios, lo que hace bastante más difícil su traslado de un lugar a otro.

En el caso de los balastros electrónicos, el funcionamiento es totalmente distinto a pesar de que la finalidad sea la misma. En estos aparatos, un circuito controlado por un microprocesador genera una corriente pulsatoria que se entrega a la bombilla con unas características magnéticas que la hacen equivalente a una tensión alterna senoidal de alta frecuencia. En el mercado se pueden encontrar balastros con frecuencias de salida que van desde los 10 hasta los 60KHz y en determinados modelos incluso superiores. Al basar su funcionamiento en dicha corriente pulsatoria, generada bajo un patrón fijo por parte del microprocesador, el balastro pesa mucho menos que un electromagnético, ya que elimina la gran bobina de cobre y su núcleo metálico. Y, además, al no necesitar esos casi 6 Kg de materiales con tanta capacidad de radiar calor, sino otra serie de componentes electrónicos, (que le hacen ahorrar en torno a  50% del peso en comparación), nunca alcanza las temperaturas tan altas de sus competidores electromagnéticos.

Otra de las ventajas que nos ofrecen los balastros electrónicos, a parte de la posibilidad de regular el consumo de energía a través de su potenciómetro, es la de ser menos dependientes de las fluctuaciones que se puedan dar en la red eléctrica. En el caso de los electromagnéticos, cualquier variación es trasladada inmediatamente a la salida, pues por ejemplo, una bajada del 10% en la diferencia de potencial en la red genera un campo magnético proporcionalmente más débil y, a su vez, produce una bajada en la potencia que es entregada a la bombilla. Además, gracias a la alta frecuencia de salida, el suministro efectivo de luz a las plantas es superior

Esto es debido al funcionamiento de las lámparas de descarga que, en cuando están conectadas, no pueden producir luz en los momentos de diferencia de potencial cero de la corriente alterna senoidal  de entrada, efecto que, si bien el ojo humano no es capaz de apreciar, todos hemos visto al intentar sacar fotos en nuestro cultivo en forma de franjas negras que se producen en estas. En los balastros electrónicos, la alta frecuencia de salida hace que dicho momento de diferencia de potencial cero se produzca muchas más veces por segundo y que su duración sea muchísimo más pequeña, lo que hace que la luz producida por la lámpara sea mucho más estable, más parecida a la luz natural del sol.

En resumidas cuentas, el balastro electrónico hace que cualquier bombilla produzca más cantidad de luz, y más establemente, que cualquier balastro electromagnético, lo cual producirá de manera natural una subida en la radiación P.A.R. emitida por la lámpara y, por tanto, en la producción de cualquier cultivo optimizado en el que cambiemos dichos balastros electromagnéticos por electrónicos, además de ofrecernos la posibilidad de reducir a voluntad los consumos energéticos del mismo por medio de su regulador en las primeras etapas del desarrollo de las plantas, característica esta que de por sí ya hace que sea un producto fácilmente amortizable en función de este ahorro energético que podemos implementar con él.

  • Su peso és muchísimo menor.
  • No produce apenas calor.
  • El consumo eléctrico se ve mejorado consumiendo menos, a la vez que podemos diferenciar la potencia.
  • Las bombillas tienen un a vida más larga pudiéndose hacer algunas cosechas más con la misma bombilla.

La revolución electrónica ha dado lugar a mejoras drásticas en el funcionamiento de los balastros. El balastro electrónico esta basado en una tecnología enteramente diferente a la del balastro electromagnético. Enciende y regula las lámparas HPS y HM en altas frecuencias, generalmente mayores a 20KHz. usando componentes electrónicos en vez del tradicional transformador.

Un aspecto muy importante en la evolución que han tenido los balastros electrónicos dentro de los sistemas de iluminación son las ventajas que presentan con respecto a los balastros electromagnéticos tradicionales, tales como la eliminación del parpadeo de la lámpara en el encendido, el ruido audible, la habilidad para ajustar la salida de luz de la lámpara a casi cualquier nivel cuando es usado un control de intensidad luminosa.

Aunque los balastros electromagnéticos presentan gran simplicidad y bajo costo, estos tienen que trabajar a frecuencia de red lo cual, trae como consecuencia un elevado peso y gran volumen así como bajo rendimiento. Por ello los balastros electrónicos de alta frecuencia son utilizados hoy en día para la alimentación de lámparas HPS. Comparado el balastro tradicional electromagnético con el electrónico, este puede proporcionar mayor rendimiento, control de la potencia de salida, larga vida a la lámpara y reducido volumen.

En el mercado podemos encontrar diferentes modelos de balastros digitales. Las marcas más utilizadas por nuestros clientes son: Lumatek y Pure Factory.

Balastro Electrónico Lumatek 600 watios con Potenciometro

 

Balastro Electronico BOLDT 600 watios con potenciometro


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